jueves, 30 de julio de 2015

Las emociones: ¿culturales o innatas?

Las emociones son un aspecto muy importante de la vida de las personas. Se podría decir que la contribución más importante que la investigación básica ha producido en la comprensión de la emoción se refiere a la universalidad de las expresiones faciales emocionales. El primero en sugerirlo fue Darwin (1872). Sus ideas acerca de las emociones fueron una pieza central en la teoría de la evolución, sugiriendo que las emociones y sus expresiones eran biológicamente innatas, evolutivamente adaptativas y que las similitudes existentes entre ellas podrían contemplarse desde un punto de vista filogenético. Sin embargo, sus primeras investigaciones no fueron concluyentes (Ekman, Friesen, & Ellsworth, 1972).
Los postulados de Darwin fueron resucitados por Tomkins (1962, 1963), quien sugirió que la emoción era el cimiento de la motivación humana y que la base de la emoción estaba en el rostro. Tomkins realizó el primer estudio que demuestra que las expresiones faciales se asocian fielmente a ciertos estados emocionales (Tomkins & McCarter, 1964). Más tarde, Tomkins reclutó a Paul Ekman y Carroll Izard para llevar a cabo lo que se conoce hoy en día como los "estudios de la universalidad". El primero de ellos demostró un alto acuerdo intercultural en el juicio de las emociones expresadas en los rostros de las personas, tanto en culturas alfabetizadas (Ekman, 1972, 1973; Ekman & Friesen, 1971; Ekman, Sorenson, & Friesen, 1969; Izard, 1971) como pre-alfabetizadas (Ekman & Friesen, 1971; Ekman et al., 1969). Por su parte, el estudio de Friesen (1972) documentó que personas de diferentes culturas, en reacción al visionado de películas que elicitaban emoción, producían espontáneamente las mismas expresiones faciales de emoción.

Desde la aparición de los primeros estudios en este ámbito, en más de 30 investigaciones se han desarrollado experimentos que replican las conclusiones sobre la universalidad del reconocimiento facial de la emoción (revisado en Matsumoto, 2001). Se han publicado más de 75 estudios que han demostrado que, cuando las emociones se elicitan espontáneamente, se producen las mismas expresiones faciales (Matsumoto, Keltner, Shiota, Frank, & O'Sullivan, 2008). Así pues, hay una fuerte evidencia de la universalidad de la expresión facial de siete emociones:

  • Ira: Mirada fija, párpados apretados, cejas juntas y hacia abajo y labios apretados.
  • Desprecio: Elevación del extremo del labio solamente de un lado de la cara, siendo la única expresión asimétrica.
  • Asco: Levantamiento del labio superior y nariz arrugada.
  • Miedo: Cejas levantadas y unidas, elevación de los párpados superiores y párpados inferiores tensados y labios estirados horizontalmente. 
  • Alegría: Comisuras de los labios estiradas hacia arriba, mejillas levantadas y creación de arrugas en el músculo orbicular.
  • Tristeza: Comisuras de los labios ligeramente estiradas hacia abajo, elevación de las cejas por la parte interior.
  • Sorpresa: Elevación de las cejas, apertura de los párpados y boca ligeramente entreabierta. Su característica más importante es su duración, que dura aproximadamente un segundo.
Otras evidencias apoyan el hecho de que las expresiones faciales de las emociones tienen un origen biológico y genético. Por ejemplo, cuando se activan emociones de manera espontánea en personas con ceguera congénita se producen las mismas expresiones faciales que se generan en los rostros de individuos videntes (Cole, Jenkins, & Shott, 1989; Galati, Miceli, & Sini, 2001; Galati, Sini, Schmidt, & Tinti, 2003; Matsumoto & Willingham, 2009).
En lo referente al sustento anatómico de la expresión facial, la musculatura facial existente en los seres humanos adultos es la misma que en los recién nacidos, la cual es completamente funcional al nacer (Ekman & Oster, 1979). Igualmente, la misma musculatura facial que los seres humanos utilizan para la expresión facial de la emoción, también está presente en los chimpancés (Bard, 2003; Burrows, Waller, Parr, & Bonar, 2006), habiéndose observado en primates no humanos las mismas expresiones faciales que se consideran universales entre los seres humanos (de Wall, 2003).

Robert Lavergne.

Bibliografía:
  • Matsumoto, D., Hwang, H., López, R., & Pérez-Nieto, M. (2013). Lectura de la expresión facial de las emociones: investigación básica en la mejora de reconocimiento de emociones.
  • Bard, K. A. (2003). Development of emotional expressions in chimpanzees (Pan troglodytes). Annals of the New York Academy of Sciences, 1000, 88-90. 
  • Burrows, A. M., Waller, B. M., Parr, L. A., & Bonar, C. J. (2006). Muscles of facial expression in the chimpanzee (pan troglodytes): Descriptive, comparative, and phylogenetic contexts. Journal of Anatomy, 208, 153-167.
  • Darwin, C. (1872). The expression of emotion in man and animals. New York: Oxford University Press.
  • de Waal, F. B. M. (2003). Darwin's legacy and the study of primate visual communication. En P. Ekman, J. Campos, R. J. Davidson & F. B. M. De Waal (Eds.), Emotions inside out: 130 years after Darwin's The Expression of Emotion in Man and Animals (pp. 7-31). New York: New York Academy of Sciences.
  • Ekman, P. (1972). Universal and cultural differences in facial expression of emotion. En J. R.
  • Ekman, P. (Ed.). (1973). Darwin and facial expression; a century of research in review. New York: Academic Press.
  • Ekman, P., & Friesen, W. V. (1971). Constants across culture in the face and emotion. Journal of Personality and Social Psychology, 17, 124- 129.
  • Ekman, P., Friesen, W. V., & Ellsworth, P. (1972). Emotion in the human face: guide-lines for research and an integration of findings. New York: Pergamon
  • Ekman, P., & Oster, H. (1979). Facial expressions of emotion. Annual Review of Psychology, 30, 527-554.
  • Ekman, P., Sorenson, E. R., & Friesen, W. V. (1969). Pancultural elements in facial displays of emotion. Science, 164, 86-88. 
  • Friesen, W. V. (1972). Cultural differences in facial expressions in a social situation: An experimental test of the concept of display rules. Doctoral dissertation, University of California, San Francisco. 
  • Galati, D., Miceli, R., & Sini, B. (2001). Judging and coding facial expression of emotions in congenitally blind children. International Journal of Behavioral Development, 25, 268-278. 
  • Haggard, E. A., & Isaacs, K. S. (1966). Micro-momentary facial expressions as indicators of ego mechanisms in psychotherapy. En L. A. Gottschalk & A. H. Auerbach (Eds.), Methods of Research in Psychotherapy (pp. 154-165). New York: Appleton-CenturyCrofts.
  • Izard, C. E. (1971). The face of emotion. East Norwalk, CT: Appleton-Century-Crofts.
  • Matsumoto, D. (2001). Culture and Emotion. En D. Matsumoto (Ed.), The Handbook of Culture and Psychology (pp. 171-194). New York: Oxford University.
  • Matsumoto, D., Keltner, D., Shiota, M. N., Frank, M. G., & O'Sullivan, M. (2008). What's in a face? Facial expressions as signals of discrete emotions. En M. Lewis, J. M. Haviland & L. Feldman Barrett (Eds.), Handbook of emotions (pp. 211-234). New York: Guilford. 
  • Matsumoto, D., & Willingham, B. (2009). Spontaneous facial expressions of emotion of congenitally and noncongenitally blind individuals. Journal of Personality and Social Psychology, 96, 1-10.
  • Tomkins, S. S., & McCarter, R. (1964). What and where are the primary affects? Some evidence for a theory. Perceptual and Motor Skills, 18, 119-158.  

lunes, 27 de julio de 2015

Microexpresiones de la mentira

En 2008Porter y ten Brinke (2008) demostraron que surgen microexpresiones cuando los individuos intentan engañar acerca de sus expresiones emocionales. Frecuentemente, el acto de mentir desencadena fuertes emociones en el mentiroso, sobre todo cuando hay mucho en juego. Estas emociones pueden desencadenarse debido al temor de ser descubierto, a la culpa o la vergüenza acerca del evento respecto al que se ha mentido, o incluso pueden desencadenarse debido a que el mentiroso encuentre satisfacción en la idea de mentir exitosamente a los demás, lo cual podría darse especialmente en aquellos que ocupan posiciones de autoridad.
Las expresiones faciales y, de manera particular, las microexpresiones, pueden ser signos de estas emociones y, por tanto, la capacidad de detectarlas puede ser importante para las personas que trabajan en las fuerzas del orden, seguridad nacional, inteligencia o el sistema judicial. Además, la propia experiencia vital del agente de policía, como forma de aprendizaje, parece no incrementar en ellos la habilidad en el reconocimiento de la expresión facial de, al menos, la emoción de ira y miedo (López, Pérez-Nieto &González-Ordi, 2011), quedando las posibilidades de mejora en manos de programas de entrenamiento.

Os dejo un vídeo que puede ser de vuestro interés sobre el tema:

Robert Lavergne.
Paul Ekman: Mentiras y microexpresiones faciales

Bibliografía:
  • Darwin, C. (1872). The expression of emotion in man and animals. New York: Oxford University Press.
  • Ekman, P. (1972) Universal and cultural differences in facial expression of emotion. En J.R.
  • Ekman, P. (2003) Emotions revealed (2nd ed.) New York: Times Books.
  • Ekman, P. (Ed.) (1973). Darwin and facial expression; a century of research in review. New York: Academic Press.
  • Ekman, P., & Friesen, W. V. (1971). Constants across culture in the face and emotion. Journal of Personality and Social Psychology, 17, 124-129.
  • Ekman, P. & Friesen, W. V. (1974). Nonverbal behavior and psychopathology. En R. J. Friedman &M. Katz (Eds.), The psychology of depression: Contemporary theory and research (pp.3-31). Washington, DC: Winston and Sons.
  • Ekman, P., Friesen, W. V., & Ellsworth, P. (1972). Emotion in the human face: guide-lines for research and an integration of findings. New York. Pergamon.
  • Ekman, P., & Oster, H. (1979). Facial expressions of emotion. Annual Review of Psychology, 30, 527-554.
  • Ekman, P., Sorenson, E. R., & Friesen, W. V. (1969). Pancultural elements in facial displays of emotion. Science, 164, 86-88.
  • Friesen, W. V. (1972). Cultural diferences in facial expressions in a social situation: An experimental test of the concept of display rules. Doctoral dissertation, University of California, San Francisco.
  • Haggard, E. A., & Isaacs, K. S. (1966). Micro-momentary facial expressions as indicators of ego mechanisms in psychottherapy. En L. A. Gottschalk & A. H. Auerbach (Eds.) Methods of Research in Psychotherapy (pp. 154-165). New York: Appleton-Century-Crofts.
  • Hwang, H. S., & Matsumoto, D. (mayo, 2010). Training improves the ability to recognize subtle facial expressions of emotion. Paper presented at the Annual Convention of the Association for Psychological Science, Boston, MA.
  • Izard, C. E. (1971). The face of emotion. East Norwalk, CT: Appleton-Century-Crofts.
  • López, R. M., Pérez-Nieto, M. A., & Gónzalez-Ordi, H. (2011). El efecto de la experiencia sobre el reconocimiento de la expresión emocional facial de ira y miedo por parte de cuerpos de seguridad del estado. EduPsykhé, 10, 215-229.
  • Porter, S., & ten Brinke, L. (2008). Reading between the lies: Identifying concealed and falsified emotions in universal facial expressions. Psychological Science, 19, 508-514.
  • Warren, G., Schertler, E., & Bull, P. (2009). Detecting deception from emotional and unemotional cues. Journal of Nonverbal Behavior, 33, 59-69.

Microexpresiones

Las microexpresiones son expresiones que aparecen y desaparecen del rostro en una fracción de segundo, a veces tan rápido como 1/30 de segundo. Las microexpresiones son probablemente signos de emociones que se pretenden ocultar, aunque también pueden ser signos de estados emocionales rápidamente procesados en los cuales no ha existido intención de ocultación. Se producen con tanta rapidez que la mayoría de la gente no puede verlas o reconocerlas en tiempo real. La idea de la existencia de las microexpresiones tiene su raíz en la hipótesis de inhibición de Darwin (1872) que sugiere que los movimientos faciales pueden producirse de manera involuntaria incluso si el individuo está tratando de controlar su expresión, tal y como muestra en su libro la expresión de las emociones.
La investigación sobre las bases neuroanatómicas de las expresiones emocionales sugiere cómo ocurre esto. Hay dos vías neuronales que median en las expresiones faciales, cada una procede de un área diferente del cerebro (Rinn, 1984). El tracto piramidal impulsa acciones voluntarias faciales y tiene su origen en la franja motora cortical, mientras que el tracto extrapiramidal impulsa expresiones emocionales involuntarias y se origina en las áreas subcorticales del cerebro. Cuando las personas se encuentran en situaciones intensamente emocionales, pero necesitan controlar sus expresiones, se activan ambos sistemas que se enzarzan en un “tira y afloja” neural por el control de la cara, permitiendo la filtración rápida y fugaz de microexpresiones.
La existencia de microexpresiones se verificó, casi un siglo después de Darwin, por Haggard e Isaacs (1966) durante el análisis a cámara lenta de grabaciones de sesiones de psicoterapia. Más tarde,Ekman y Friesen (1974) demostraron que existen las microexpresiones en un estudio en el cual analizaron, fotograma a fotograma, diferentes grabaciones de entrevistas con pacientes deprimidos.


Os dejo un vídeo en inglés sobre el tema:


Robert Lavergne.
Bibliografía:

  1. Darwin, C. (1872). The expression of emotion in man and animals. New York: Oxford University Press.
  2. Rinn, W. E. (1984). The neuropsychology of facial expression: A review of the neurological and psychological mechanisms for producing facial expressions. Psychological Bulletin, 95, 52-77.
  3. Haggard, E. A., & Isaacs, K. S. (1966). Micro-momentary facial expressions as indicators of ego mechanisms in psychottherapy. En L. A. Gottschalk & A. H. Auerbach (Eds.) Methods of Research in Psychotherapy (pp. 154-165). New York: Appleton-Century-Crofts.
  4. Ekman, P. & Friesen, W. V. (1974). Nonverbal behavior and psychopathology. En R. J. Friedman &M. Katz (Eds.), The psychology of depression: Contemporary theory and research (pp.3-31). Washington, DC: Winston and Sons


viernes, 24 de julio de 2015

Sobre la Sinergología

Una de las afirmaciones en las que se basa la Sinergología es la llamada lógica neuro-simbólica (1). En concreto, se afirma y asegura que, salvo en aquellas culturas donde la orientación de la escritura es de derecha a izquierda, las personas tendemos a situar en nuestro espacio exterior, independientemente de si somos zurdos o diestros, los acontecimientos de la siguiente forma:
·         El pasado a nuestra izquierda y el futuro a nuestra derecha
·         Lo que nos gusta, nos atrae o lo que estamos de acuerdo a la izquierda y, contrariamente, en lo que no estamos de acuerdo o no nos gusta tanto a la derecha.
·         El mundo interior o con lo que nos identificamos (el yo, mi comunidad, lo cercano a mí) a la izquierda y lo externo a nosotros a la derecha.  
Todo lo anterior se traduciría en la orientación y gestualidad hacia una parte u otra, pudiendo inferirse, casi de manera inequívoca, las emociones y/o actitudes del interlocutor.
Desde otro punto de vista, existe un cuerpo de investigaciones que, partiendo de la idea de las “metáforas conceptuales”, entendidas como las relaciones que se establecen entre conceptos abstractos con otros conceptos más concretos (2), verifican la ubicación del tiempo en el espacio exterior de la persona, avalando la idea de que las personas con escritura de izquierda a derecha colocan el pasado a su izquierda y el futuro a la derecha (3)(4)(5)(6)(7)(8)(9)(10)(11), dejando claro el peso de la cultura en el proceso de la creación metafórica.
Otra serie de investigaciones afirman que aquello que  nos gusta y lo que no nos gusta también tienen ubicación espacial externa, pero que, contrariamente al posicionamiento de la Sinergología, va a depender de si el sujeto es zurdo, con lo que aquello que es percibido como bueno se sitúa a la izquierda, o diestro, que lo situará a la derecha (12)(13).
Respecto a la ubicación de el mundo interior (el yo, lo cercano a mí), desde la Sinergología se da la explicación siguiente: como la parte izquierda del cuerpo está gobernada por el hemisferio derecho, lugar donde reside la conciencia del yo, la autoconciencia (14)(15) [aunque también a revisiones críticas sobre dicha localización en el hemisferio derecho (16)], luego la izquierda corporal es la parte afectada.

Si bien existen evidencias de que en el empleo metafórico del lenguaje la gestualidad con la mano izquierda se incrementa por el hecho de la activación del hemisferio derecho (17), afirmar que las referencias al mundo interior se ubican a la izquierda de la persona es bastante arriesgado (sobretodo, después de las evidencias respecto a la importancia de ser zurdo o diestro en la ubicación de lo bueno-malo).

BIBLIOGRAFÍA

1.       Turchet, P. (2012). The Secrets of Body Language: An Illustrated Guide to Knowing What People Are Really Thinking and Feeling. Skyhorse Publishing. USA
2.       Lakoff, G. & Johnson, M. (1980). Metaphors we live by. Chicago, IL: The University of Chicago Press.
3.       Núñez, R. E., & Sweetser, E. (2006). With the future behind them: Convergent evidence from Aymara language and gesture in the crosslinguistic comparison of spatial construals of time. Cognitive science30(3), 401-450.
4.       Santiago, J., Lupiáñez, J., Pérez, E. & Funes, M. J. (2007) Time (also) flies from left to right. Psychonomic Bulletin & Review, 14, 512-516.
5.       Ouellet, M., Santiago, J., Israeli, Z., & Gabay, S. (2010). Is the future the right time? Experimental Psychology.
6.       Roman A, Fathi E, Santiago J (2013) Spatial biases in understanding descriptions of static scenes: the role of reading and writing direction. Mem Cogn 41(4):588–599
7.       Román, A., Flumini, A., Escobar, M., & Santiago, J. Reading and writing direction causes spatial biases in mental model construction in language understanding. Recuperado el 03 de marzo de 2015 en: http://www.ugr.es/~santiago/Roman-04-29.pdf
8.       Flumini, A., & Santiago, J. (2013). Time (also) flies from left to right if it is needed. In In: Proceedings of the 36th Annual Conference of the Cognitive Science Society (pp. 2315-2320).
9.       De la Fuente, J., Santiago, J., Román, A., Dumitrache, C., & Casasanto, D. (2014). When You Think About It, Your Past Is in Front of You How Culture Shapes Spatial Conceptions of Time. Psychological science, 25(9), 1682-1690..
10.   Ulrich, R., & Maienborn, C. (2010). Left–right coding of past and future in language: The mental timeline during sentence processing. Cognition, 117(2), 126-138.
11.   Santiago, J., Roma´n, A., & Ouellet, M. (2009). Flexible foundations of abstract thought: A review and a theory. In A. Maas & T. Schubert (Eds.), Spatial dimensions of social thought. Mouton de Gruyter. Manuscript in press.
12.   Casasanto, D. (2009). Embodiment of abstract concepts: good and bad in right-and left-handers. Journal of Experimental Psychology: General, 138(3), 351.
13.   De La Fuente, J., Casasanto, D., Román, A., & Santiago, J. (2011). Searching for cultural influences on the body-specific association of preferred hand and emotional valence. In the 33rd Annual Meeting of the Cognitive Science Society [CogSci 2011] (pp. 2616-2620). Cognitive Science Society.
14.   Uddin, L.Q. et al. (2006). rTMS to the right inferior parietal lobule disrupts self–other discrimination. Soc. Cogn. Affect. Neurosci. 1, 65– 71
15.   Platek, S. M., Keenan, J. P., Gallup, G. G., & Mohamed, F. B. (2004). Where am I? The neurological correlates of self and other. Cognitive Brain Research,19(2), 114-122.
16.   Morin, A. (2002). Right hemispheric self-awareness: A critical assessment. Consciousness and Cognition, 11(3), 396-401.
17.   Argyriou, P., & Kita, S. (2013). The effect of left-hand gestures on metaphor explanation. In The 35th annual conference of the cognitive science society(pp. 1762-1767).

Caso Madeleine 1/2

1. Objetivo del informe
Determinar si los padres de Madeleine McCann, Gerry y Kate McCann, manifestaron, a través
de su comportamiento no verbal, un estado emocional propio de un individuo que ha sufrido
el secuestro inesperado de un ser querido.

2. Hechos
La desaparición de Madeleine McCann se produjo el 3 de mayo de 2007, cuando su familia se encontraba de vacaciones en un hotel de Praia da Luz, en el Algarve, Portugal y fue reportada como secuestrada de un apartamento ubicado en la zona central del lugar protegido, donde estaba alojada su familia. El 3 de mayo de 2007 los padres de Madeleine la pusieron a ella y a sus hermanos en la cama, dejando el apartamento,supuestamente, sin cerrar, se fueron a cenar y tomar copas a las 20.30 horas con amigos aproximadamente a 100 metros de distancia en un bar de tapas dentro del resort Ocean Blue. Según la declaración de los padres, cada media hora volvían para ver si los niños estaban bien. La última visita de los padres fue a las 21 horas, porqué a las 21.30 horas fue uno de sus amigos que también iba a ver si sus hijos estaban bien. Anteriormente, a las 21.15 horas, una amiga de los McCann (Jane Tanner) reportó haber visto un hombre cargando una niña en sus brazos horizontalmente. Fue a las 22 horas cuando Kate fue a la habitación y encontró la cama de Madeleine vacía. Según su testimonio, la puerta del apartamento y la ventana estaba abierta de par en par. La desaparición fue reportada a la policía poco después de las 22 horas.

La policía portuguesa interrogó a todos los amigos que cenaban con ellos y descubrió múltiples contradicciones entre los testimonios. La policía británica envió perros policías que encontraron restos de sangre y fluidos en las paredes y en el coche alquilado de la familia McCann. También se encontró evidencias del uso de sedantes en los restos de fibra capilar de Maddie en el maletero del coche. El 6 de septiembre de 2007 se declaró oficialmente sospechosa a la madre de Madeleine, después de ser interrogada aproximadamente durante once horas y negarse a responder a todas las preguntas, debido al hallazgo de olor a cadáver y sangre detectado en el apartamento de los McCann. El padre de Madeleine también fue interrogado durante cerca de nueve horas y tras su declaración. también se le declaró sospechoso. Los McCann abandonaron el país y finalmente la policía archivó el caso el 21 de julio de 2008 tras numerosas presiones diplomáticas y por falta de pruebas concluyentes.

Durante el transcurso del caso hubo diversas críticas, se criticó que la familia abriera un fondo para ayudar a encontrar a Madeleine que llegó a recaudar más de un millón de euros, parte del cual se utilizó posteriormente para pagar la hipoteca de la casa donde residen en Inglaterra.

3. Expresión facial y paralenguaje
Voy a dividir las expresiones faciales encontradas en los diferentes vídeos por bloques de emociones:

Tristeza
Las siguientes imágenes son de una de las primeras entrevistas realizadas a Gerry McCann, el padre de Madeleine, cuando le piden que explique la desaparición de Madeleine.




Gerry McCann muestra una expresión de tristeza parcial (las comisuras de los labios están levemente estiradas hacia abajo, aprieta los labios y cierra los ojos).

Ahora pasamos a Kate McCann, de la cual tenemos imágenes de los días posteriores a la desaparición de Madeleine además de las diversas entrevistas.

Kate McCann también muestra una expresión de tristeza parcial (baja las cejas, acentuación del pliegue nasolabial, comisuras de los labios levemente estiradas hacia abajo y mirada hacia abajo).

Alegría
A continuación veremos una macroexpresión de alegría, de cuando al padre de Madeleine le preguntan acerca del nacimiento de su hija, sonríe mientras lo recuerda. Vemos que suben los pómulos, las comisuras de los labios están estiradas hacia arriba y se forman arrugas en los músculos orbiculares.


En la siguiente foto a Gerry le dicen que el recelaba de la prensa, pero que hasta cierto fue capaz de manipularla a su antojo, ante lo que muestra una leve sonrisa que intenta controlar/ocultar.

A continuación os mostraré un vídeo en el que le preguntan a Kate McCann que sienten cada vez que alguien les dice que ha visto a Madeleine. Ante esta pregunta Gerry responde con una microexpresión de "alegría", lo cual resulta incongruente.
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De Kate McCann sólo tenemos una muestra de alegría, ya que normalmente en las entrevistas muestra una cara neutra con bastante rigidez. La siguiente muestra de alegría se muestra después de que la madre de Madeleine se limpie una lágrima de su mejilla. Cabe destacar que Kate McCann había sido acusada de tener cara de póquer, de no llorar ni mostrar tristeza ante la perdida de su hija.
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Ira
Llegó un momento en la investigación en que la prensa pasó de ver a los McCann de víctimas a poder estar implicados en la desaparición de su hija, y se cebaron con ellos. La muestra más clara de ira es cuando Gerry McCann habla a las cámaras en su llegada a Inglaterra, mientras dice que ellos no tienen nada que ver con la desaparición de su hija. Gerry muestra su boca en forma de embudo y sus cejas bajadas y ligeramente juntas mientras habla a la prensa.

Desprecio
El padre de Madeleine muestra desprecio cuando habla de la prensa y del trabajo de la policía portuguesa. Vemos como levanta su labio superior derecho.

En el caso de la madre de Madeleine, muestra microexpresiones de desprecio cuando habla del nacimiento de su hija, de cuando era pequeña y cuando la acusan de tener algo que ver con su desaparición.

Miedo
Los McCann muestran microexpresiones de miedo cuando les hablan de la sangre encontrada en su apartamento y la coincidencia de ésta con la de Madeleine y cuando en una entrevista contradicen sus propias declaraciones en los informes policiales y la entrevistadora les confronta.

Del paralenguaje me gustaría destacar un momento en especial, en el cual Gerry se queda casi sin voz. Esto ocurre cuando le preguntan si utilizaron sedantes para hacer dormir a Madeleine. Vemos que Gerry muestra más activación que en las otras preguntas y le cuesta más responderla, lo que denota nerviosismo.
video

Haced click aquí para ver la parte 2/2 (PINCHA AQUÍ).

jueves, 23 de julio de 2015

Los brazos cruzados

Tradicionalmente se ha establecido que el comportamiento de cruzar los brazos estaba asociado a la inflexibilidad, la vigilancia, la defensa o el rechazo (Argyle, M. (2013). Bodily communication. Routledge. // Bull, P. E. (2013). Posture & Gesture. Elsevier.), sin embargo, Friedman y Elliot (Friedman, R., & Elliot, A. J. (2008). The effect of arm crossing on persistence and performance. European Journal of Social Psychology, 38(3), 449-461) ofrecen otro punto de vista. 


En 1884, William James puso la primera piedra de la Hipótesis del Feedback Facial, según la cual, la experiencia emocional subjetiva es producto de la acción facial automática ante el estímulo desencadenante (Fernández-Abascal, E.G. y Chóliz, M. 2007. Expresión facial de la emoción. Madrid: UNED). Es este orden de cosas, numerosas investigaciones han ido en ese sentido, comprobando que la acción facial deliberada, e incluso la acción postural/gestual, desencadenan experiencias subjetivas congruentes con dichas acciones (para una revisión, acudir al artículo de Friedman y Elliot sobre el que estoy hablando). Por ejemplo, Stepper y Strack (1993) comprobaron que la sensación de esfuerzo era mayor en los sujetos que habían sido instruidos a fruncir el ceño durante la tarea. Movimientos inducidos de afirmación con la cabeza (inducidos por el movimiento del objeto presentado en una pantalla) facilitaron una valoración más positiva de los objetos presentados que en los casos en los que los movimientos de negación (Förster, J. (2004). How body feedback influences consumers’ evaluation of products. Journal of Consumer psychology14(4), 416-426.). Es decir, la propiocepción, resultante de la expresión, postura o gesto, genera , una actitud, un sentimiento o una emoción en el sentido de la gestualidad exhibida. Si saco pecho, levanto la cabeza y sonrío frente al espejo, mi actitud será mucho más positiva y optimista que si me miro bajando los hombros y con la cara lánguida. 
Dicho esto, lo que demuestran los autores es que el cruce de brazos está también asociado a la persistencia y al rendimiento. De hecho, mediante la manipulación de la posición de los brazos (cruzados-no cruzados), comprueban que tanto la persistencia (en problemas sin solución) como el rendimiento (en problemas con solución) era mayor en los sujetos que mantenían los brazos cruzados durante la tarea frente a los que los mantenían sobre los muslos. Es decir, la percepción de que el cuerpo adopta una postura de persistencia incrementa dicha persistencia y, fruto de ello, el rendimiento.
Así pues, tenemos un elemento más a tener en cuenta a la hora de valorar el gesto del cruce de brazos. No solamente hace referencia a defensa, protección, inflexibilidad, rechazo o indiferencia. También es atribuible a que la persona está concentrada en un tipo de tarea o reflexión. 

Añado una reflexión sobre el tema: la concentración sobre un problema o tarea necesita del aislamiento para centrar los recursos cognitivos en la misma. Desviar la mirada y cruzar los brazos son comportamientos contemplados como estrategias de huída o cierre. El cierre necesario para estar consigo mismo.

Francisco Campos.

miércoles, 22 de julio de 2015

Las consecuencias cognitivas de la ropa formal

La gente se viste con ropa formal para diferentes situaciones, normalmente para seguir las normas, pero también sirve para conseguir respeto, mostrar profesionalismo y mantener una distancia social. De hecho, vestir con ropa formal se asocia con la percepción de más profesionalidad, pero también menor accesibilidad (Butler & Roesel, 1989, 1991; Lukavsky, Butler, &Harden, 1995). Así como la vestimenta formal está relacionada con la formalidad psicológica y la distancia social, la vestimenta casual se relaciona con la intimidad y la familiaridad. 
En el artículo científico: The cognitive consequences of formal clothing (Slepian, Ferber, Gold, & Rutchick) se reafirma que el distanciamiento social y la formalidad del lenguaje incrementa el pensamiento abstracto (Stephan, Liberman, & Trope, 2010), y además se demuestra que la vestimenta formal causa el mismo efecto.
La vestimenta formal no solamente tiene influencia en las impresiones que tienen los demás de nosotros (Albright, Kenny, & Malloy, 1988; Forsythe, 1990; Reid, Lancuba, & Morrow, 1997), si no que también influye en como la gente se percibe a ella misma (Hannover & Kühnen, 2002; Peluchette & Karl, 2007) y puede influir en la toma de decisiones a través del estilo de pensamiento.

Para que veáis un ejemplo de la importancia de la apariencia os dejo este ejemplo en formato de broma en el que una persona se presenta dos veces a un restaurante de lujo para comer con diferente vestimenta.



Robert Lavergne.

martes, 21 de julio de 2015

Desviar la mirada

Desviar la mirada puede ser debido a emociones como la vergüenza (Keltner, D., & Anderson, C. (2000). Saving Face for Darwin The Functions and Uses of Embarrassment. Current Directions in Psychological Science9(6), 187-192), sin embargo, en  Glenberg, A. M., Schroeder, J. L., & Robertson, D. A. (1998). Averting the gaze disengages the environment and facilitates remembering. Memory & cognition26(4), 651-658,se investiga el papel de desviar la mirada en relación a la función de recuerdo. Demuestran que en ante situaciones de media y gran dificultad, nuestras funciones cognitivas requieren un esfuerzo por "desengancharse" del contexto para poder llevar a cabo las operaciones de recuerdo pertinentes. Es decir, hay que aislarse del medio estimular circundante para poderse centrar en el problema propuesto. Para ello, desviar la mirada o cerrar los ojos se tercian como estrategias económicas para facilitar dicho aislamiento.  
¿Qué implicaciones tiene? Desde mi punto de vista, en algunos vídeos analizados, ante preguntas que no requieren un esfuerzo cognitivo medio, cuya respuesta esta disponible de manera inmediata, desviar la mirada, como comportamiento de aislamiento para pensar y recordar, es un indicador a tener en cuenta en la detección de engaño. Para ello os remito al ejemplo siguiente, donde a una persona le preguntan acerca de un suceso altamente traumático y responde que no lo recuerda. Sería posible como mecanismo de defensa de nuestro cerebro. Ahora bien, si no se recuerda, no hace falta buscar tanta información, de hecho ni se desea buscarla. Vemos como el personaje se toma su tiempo, desviando la mirada y, bajo mi punto de vista, exagerando un comportamiento visual de búsqueda de información exagerado. Mi conclusión es que no quiere hablar de ello y finge haber buscado en su memoria sin éxito.





Francisco Campos